Entrevista a Ricardo Formoso

Por El Mundo de Tulsa.
Ricardo Formoso (La Coruña, 1986) se ha afianzado en los últimos años como uno de los más destacados trompetistas de la escena jazzística peninsular gracias a su trabajo con formaciones como la Orquestra Jazz de Matosinhos. Un conjunto que le ha permitido compartir escenarios con grandes nombres de la música lusófona y del jazz internacional, y actuar en festivales internacionales y locales neoyorquinos.
El pasado mes de diciembre, el músico daba un paso más en su carrera con la publicación de Origens, su primer álbum bajo su propio nombre. Un trabajo discográfico editado por el sello portugués Carimbo Porta-Jazz, conformado por siete temas que describen su trayectoria profesional y personal, pero también las influencias de los diversos proyectos de los que ha formado parte. Un disco intenso y equilibrado en el que se aprecia su formación musical clásica y el influjo de trompetistas como Wynton Marsalis, Avishai Cohen, Roy Hargrove, Ambrose Akinmusire o Alex Sipiagin.
El Mundo de Tulsa ha hablado con Ricardo Formoso sobre su vida, su trayectoria y los entresijos de su obra, pocos días después de publicar el álbum.
Ricardo Formoso inicia sus estudios musicales a muy temprana edad. ¿Qué te llevó a especializarte en un instrumento como la trompeta con solo 12 años? 
Mi familia me ha apoyado incondicionalmente desde el inicio de mi carrera como músico. Accedí al Conservatorio Profesional de Música da Coruña con 9 años, y la verdad es que la opción de estudiar trompeta no fue para nada premeditada. Hoy, no la cambio por nada.
Estudias hasta grado medio en esta escuela. ¿Qué papel jugó el Conservatorio Profesional de Música da Coruña en tu formación como músico? 
Sin duda, haber pasado inicialmente por una formación clásica me ha aportado un mayor conocimiento sobre mi instrumento, experiencia y sensibilidad enriquecidas por el análisis e interpretación del repertorio clásico, y la oportunidad de tocar en diferentes formaciones y contextos.
Sin embargo, te licencias en Música Jazz en la Escola Superior de Música e Artes do Espectáculo (ESMAE), en Oporto. ¿Estudiar música en el extranjero fue la mejor opción? 
Para mí claramente ha sido la mejor opción, no solo académica, sino también profesionalmente. Estudiar en la ESMAE me ha dado la oportunidad de convivir con grandes músicos, participar en diferentes festivales del país (Portugal) y empezar a integrarme en el mercado de trabajo.
¿Qué diferencias encontraste entre la educación musical lusa y la española? 
La posibilidad de estudiar con profesores con carreras artísticas muy activas y la conexión de la escuela con el contexto musical y artístico de la ciudad (Oporto) y del país.
Para tu formación, asistes a clases magistrales de interpretación para trompeta y música de cámara de distintos maestros. ¿Qué y de quién aprendiste cosas que te han sido útiles a lo largo de tu trayectoria? 
Me gustaría destacar a mis dos profesores del Conservatorio Profesional da Coruña: Andrés Vales González y José Rodríguez Ramos. Les estaré siempre agradecido por su motivación, acompañamiento y buenos consejos; sin duda, sentaron las bases de un trabajo que continúo desenvolviendo actualmente.
Puntualmente me ha encantado asistir a todas las clases magistrales porque todas ellas han sido en su momento regeneradoras e inspiradoras. Aquí puedo citar a grandes maestros como Luís González, José María Ortí Soriano, Benjamín Moreno o el quinteto de metales Spanish Brass Luur Metalls.
También frecuentas talleres de jazz. ¿Qué importancia tuvieron en el perfeccionamiento de tu técnica como trompetista? 
Estas formaciones contribuyeron principalmente al desarrollo de mis capacidades creativas, tanto de improvisación como de composición, y también a la consolidación del fraseado, lenguaje e interpretación en el instrumento dentro de este estilo.
A lo largo de tu carrera has participado en distintos festivales nacionales e internacionales. ¿Hasta qué punto te ha enriquecido conocer a músicos de diferentes partes del mundo? 
Compartir horas de ensayo, escenario y backstage con músicos de diferentes lugares es siempre inspirador. Conocer nuevas culturas musicales o simplemente participar en proyectos en los que tocas música original de otros músicos constituyen una fuente muy valiosa para la creación y renovación musical.
¿Qué países te han sorprendido por su intensa tradición musical? 
Portugal fue mi primer contacto con otra cultura musical. A pesar de próxima para quien llega desde Galicia, me sorprendió tanto la riqueza del sustrato tradicional como la versatilidad, creatividad y gran nivel de su circuito de jazz.
En los últimos ocho años has despuntado con la Orquestra Jazz de Matosinhos y el Large Ensemble Coreto Porta-Jazz. ¿Qué destacarías de ambas formaciones? 
La Orquestra Jazz de Matosinhos sobresale en el panorama peninsular por presentar una variedad artística dentro de su programación anual, así como por albergar en su currículum colaboraciones con grandes referencias como Lee Konitz, Maria Schneider, Carla Bley, Kurt Rosenwinkel, Mark Turner, Chris Cheek, entre otros.
El Coreto Porta-Jazz nace como el grupo de presentación de la asociación Porta-Jazz y destaca por ser una banda de formato grande en la cual se interpreta repertorio original de diferentes compositores (también músicos) del norte de Portugal.
Formar parte de la Orquestra Jazz de Matosinhos te ha permitido, como has señalado, trabajar con grandes artistas como Kurt Rosenwinkel, Mark Turner y Chris Cheek. ¿Qué has aprendido de ellos?
Cada hora de ensayo y cada conversación antes y después de las actuaciones son momentos en los que tienes la oportunidad de aprender, asimilar, descubrir nuevas perspectivas, comunicar, etcétera. Para mí han sido experiencias que no tienen precio, totalmente inspiradoras y motivadoras.
También te ha dado la oportunidad de ser residente en dos clubs neoyorquinos legendarios como el Iridium Jazz Club y el Blue Note. ¿Cómo respira el jazz en la ciudad hoy en día? 
Esas dos colaboraciones con la orquesta han sido experiencias inolvidables. No solo por la exigencia y responsabilidad del programa, sino también por el contexto de las actuaciones. Es una ciudad con un ritmo y una oferta de posibilidades increíble. La misma noche después de tocar, tenías varias opciones para asistir a conciertos de músicos y formaciones de primer nivel en locales como los míticos Village Vanguard, Birdland, Smalls, Fat Cat…
Tu labor como músico la compaginas desde hace tiempo con la de docente en el Conservatório de Música de Coimbra y otras escuelas portuguesas. ¿Ejercer la docencia ha sido útil para tu faceta como artista? 
Trabajar como profesor me ha ayudado a consolidar mis conocimientos y sobre todo a investigar diferentes soluciones para la práctica del instrumento y música de conjunto.
¿Qué cualidades debe reunir un buen profesor de música? 
Acompañar y saber orientar en función de las necesidades de los alumnos, sin dejar de lado las competencias generales que todo músico debe desarrollar. Al mismo tiempo, estar actualizado y continuar con su carrera artística.
¿Deberían los estudiantes elegir qué aprender? 
Sobre el aprendizaje musical, creo que la formación clásica debería ser obligatoria para todos. A partir de un determinado grado, como la prelicenciatura, entonces sí se debería pensar en una especialización: clásico, jazz, tradicional, rock, etcétera.
El pasado mes de diciembre publicaste Origens, tu primer álbum bajo tu propio nombre. ¿Qué significa este disco dentro de tu trayectoria? 
Este trabajo representa la consolidación de experiencias musicales y personales desde que comienzo a sumergirme en el jazz, coincidiendo con mi llegada a Portugal. Además de la música por la cual tengo una mayor afinidad, también se encuentra en este disco una convivencia con las influencias de los varios proyectos en los que he participado en estos últimos años.
¿Cuándo y cómo surgieron los siete temas que lo conforman? 
Dos de ellos, “Valsa para Medanich” y “15”, fueron escritos durante la disciplina de composición en la ESMAE. Los otros fueron creados en diferentes momentos y responden a la filtración del conjunto de influencias y gustos musicales.
¿Por qué elegiste grabarlo en el Teatro Helena Sá e Costa? 
Principalmente por las excelentes condiciones del teatro, y al mismo tiempo fue muy bonito grabar en la universidad donde estudié.
¿Qué destacarías del trabajo que ha hecho Sérgio Valmont como técnico de sonido? 
Sérgio y yo nos conocemos desde 2010. Siempre ha hecho un excelente trabajo en todas las formaciones en las que he participado estando él como técnico. Durante la grabación, mezcla y masterización, siempre ha estado disponible, receptivo y aportando buenas ideas. Estoy muy contento con el resultado.
En el disco te acompañan el pianista Carlos Azevedo, el contrabajista José Carlos Barbosa y el baterista Marcos Cavaleiro. ¿Cómo surgió esta colaboración? 
Todos hemos compartido escenario con la Orquestra Jazz de Matosinhos y otras formaciones del norte del país. No podría estar mejor acompañado. Todos tienen una personalidad muy fuerte y una capacidad creativa fantástica. Sin duda, el proyecto ha crecido muchísimo con su música y experiencia.
También contaste con el guitarrista André Fernandes. ¿Qué aporta al disco? 
André es un músico excepcional, increíblemente sólido, muy creativo y versátil. Su experiencia y capacidad de conducción de la música dinamizaron mucho más el proyecto.
¿Con qué tres palabras definirías Origens? 
Raíces, intensidad y equilibrio.
¿Dónde se podrá escuchar el disco en directo próximamente? 
De momento, estoy trabajando en la planificación de circuitos y festivales nacionales (Portugal y España) donde poder tocar a partir de esta primavera. Esperamos tener noticias en breve. Dejo aquí el enlace para poder escuchar íntegramente el proyecto: https://ricardoformoso.bandcamp.com
 
 

 

Contratación Ricardo Formoso


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