Más de dos décadas después de descubrir a Eduard Carreras como guitarrista de la formación Blues de Rostoll en la Nova Jazz Cava, de Terrassa, y perderle la pista durante años, han llegado a mis manos sus dos últimos trabajos discográficos, dos álbumes en los que se puede apreciar a la perfección el amor que el artista gerundense ha sentido siempre por el blues y el rocanrol de los años cincuenta, pero también su desarrollo como músico y cómo se ha ido acercando en los últimos tiempos a ritmos afroamericanos mucho más modernos.

El primero, “D2” (2012), publicado con el proyecto Pex som Blues y grabado en Origami Produccions, un disco donde el cantante y guitarrista interpreta con el bajista y viejo socio Xarli Salas clásicos del blues, el bugui-bugui, el swing y el rocanrol, y temas propios del mismo estilo. Diecisiete distendidas canciones, desligadas de cualquier clase de purismo, entre las que podemos escuchar una versión en catalán de “Blues is Allright”; adaptaciones de temas como “Party”, “Sweet Home Chicago”, “Love Me Tender”, “That’s All Right, Mama”, “I Can’t Stop Loving You”, “It’s Now or Never” y “Be-Bop-A-Lula”, e incluso una versión de la canción “Que demasiao”, de Joaquín Sabina.

El otro trabajo, “A la corda fluixa” (2017), publicado con la propuesta Ànima Negra y grabado también en Origami Produccions, con Pere Thió como técnico de estudio, un disco donde el músico catalán interpreta un repertorio de funk, rock, blues o soul con Dani Sánchez, un bajista muy conocido en el mundo de la fusión flamenca y compañero suyo en diferentes proyectos. Diez canciones presentadas en un álbum con un relevante diseño gráfico, confiado al diseñador David Bonavia y al pintor gerundense Josep Perpiñà, en las que Carreras revela su sentir sobre la música negra y su apertura hacia sonidos más actuales dentro del género. Diez temas entre los que ha incluido una versión en catalán de “Fever”; composiciones propias como “Com el whisky fon el gel” y “Bella muchacha”, y clásicos del rocanrol y la música afroamericana como “Baby Lee”, “Born in Chicago”, “Polk Salad Annie”, “Suzie Q”, “Congo Square”, “I Got a Woman” y “I Got You (I Feel Good)”, la adaptación del éxito de James Brown que pone el punto final al segundo de los discos.

Dos trabajos discográficos rítmicos, directos y de música como disfrute pleno que reflejan un músico muy influenciado por artistas como James Cotton, Arthur Crudup, Gene Vincent, John Lee Hooker, Ray Charles, Elvis Presley o Robert Johnson, pero sobre todo cómo Eduard Carreras ha decidido despojar al blues, sin descuidar la esencia del mismo, de clichés y convencionalismos.

Poco más de setenta minutos entre las dos obras que el guitarrista aborda con la frescura que solo puede tener alguien que está metido en el mundo de la música desde hace tres décadas con la aspiración de llevar su música allá donde pueda y seguir contando historias de amor, desamor y de carretera. Reseña por Marc Mariñas para El Mundo de Tulsa

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