Ricardo Formoso, uno de los trompetistas más relevantes de la escena jazzística peninsular actual, debutaba en solitario el pasado 9 de diciembre con Origens, un trabajo discográfico grabado el 19 y 20 de septiembre de 2017 en el Teatro Helena Sá e Costa (ESMAE), de Oporto, por el técnico de sonido Sérgio Valmont, que nos presenta todo el conocimiento musical que ha ido acumulando el músico gallego durante su carrera, pero especialmente en Portugal en los últimos ocho años.

Ocho años en los que trompetista residente en Coimbra ha sido miembro de formaciones del circuito de jazz portuense como la Large Ensemble Coreto y en los que ha colaborado con músicos como Michael Lauren, Paulo Gomes, Jorge Rossy, José Pedro Coelho, Demian Cabaud o Mário Santos, entre otros; pero en los que sobre todo ha destacado por su trabajo con la Orquestra Jazz de Matosinhos (OJM), con la cual ha tenido la oportunidad de colaborar con los grandes nombres de la música lusófona (como Mayra Andrade o Maria João) y de tocar y arreglar el repertorio de grandes nombres del jazz (como Mark Turner y Chris Cheek), así como de disfrutar de dos residencias en Nueva York, en el Iridium Jazz Club (2010) y en el Blue Note (2016), junto con el guitarrista Kurt Rosenwinkel.

Una orquesta, cuyo influjo sobrevuela este trabajo publicado por el sello discográfico luso Carimbo Porta-Jazz, de la que forman parte también el pianista Carlos Azevedo, el contrabajista José Carlos Barbosa y el baterista Marcos Cavaleiro (los tres músicos que acompañan al español en su nuevo proyecto). Un cuarteto creado en septiembre de 2015 al que se une el guitarrista André Fernandes en “Pequeno Gigante” y “Neofobia”, dos de los siete temas del disco.

Siete composiciones equilibradas y con poco artificio, reflejo de la formación musical clásica de un artista muy inspirado por maestros de la trompeta como Wynton Marsalis, Avishai Cohen, Roy Hargrove, Ambrose Akinmusire o Alex Sipiagin. Siete temas compuestos y arreglados por el propio Ricardo Formoso que son una muestra de la comunión entre los músicos, de la flexibilidad en la interacción y del gran dominio del swing de un ejecutante cuya capacidad interpretativa y creativa al frente de un instrumento con tantas posibilidades tímbricas como la trompeta queda plasmada a lo largo de 45 gratos minutos.

Tres cuartos de hora que navegan por géneros como el hard bop, el jazz de la Costa Oeste o el funk, que evidencian la influencia que tanto la música improvisada como la escrita ejercen sobre el coruñés. Reseña por Marc Mariñas para EMDT.

Contratación Ricardo Formoso
trompicardo@gmail.com

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