Reseña por Marc Mariñas para El Mundo de Tulsa

La cantante y performer Rocío Guzmán y el guitarrista José Torres presentan su primer disco conjunto, un EP de título “La virtud en el aire” (autoeditado, 2018), publicado el pasado mes de febrero. Cuatro recomposiciones de piezas de la música clásica, producidas, grabadas y mezcladas por José Torres Vicente en El Cuartito (Sevilla), y masterizadas por Juan García Álvarez en Valenzo Studios (Ciudad de México).

Cuatro joyas del pasado, cantadas y arregladas con la sensibilidad actual por la voz de la jienense y las guitarras, percusiones, programaciones y voces de José Torres Vicente. Piezas del Barroco, el Renacimiento y la música secular de los siglos XII y XIII, obra de Carlo Milanuzzi / Claudio Monteverdi (“Dolce tormento”), Robert Johnson (“White lily”), John Dowland (“Flow my tears”) y Beatriz de Día (“A chantar m’er”), fusionadas con la música popular. Cuatro composiciones que nos permiten disfrutar de las grandes inquietudes artísticas del guitarrista ilicitano, un profesor titulado en flamenco en el Conservatorio Superior De Música de Córdoba, abierto a diferentes sonidos.

Paradigma de la evolución de la música a lo largo de los siglos, única manera de sobrevivir de cualquier género, “La virtud en el aire” conserva el legado de la música barroca. La sensibilidad y el espíritu de la música de esta época, muy presentes todavía en la música popular y la música de vanguardia actual, siguen en “La virtud en el aire” intactos. Así, “Dolce tormento” sigue apelando a los sentimientos más vivos y produciendo emociones extremas.

White lily“, composición para barítono y laúd escrita para la obra teatral “La mujer silenciosa: El demonio es un asno”, de Ben Jonson, sigue expresando en la voz de Rocío y la guitarra de José la misma sensación de respeto y adoración de la original. Y el oyente es atraído por las dos primeras líneas: “¿Has visto crecer el lirio blanco / Antes de que las manos groseras lo hayan tocado?”. Tampoco falta un modo evocador en la parte más sensual de la letra.

Flow my tears“, una composición que pertenece al segundo libro para laúd de 1600, del laudista John Dowland, ha sido también renovada, sin perder ni un ápice de su melancolía y belleza. Quien no conozca la obra de Dowland se acercará a ella si escucha el disco “Songs from the Labyrinth”, donde el cantante británico Sting arregló bastante material del compositor renacentista. “Flow my tears” ha sonado también anteriormente interpretada por Hespèrion XXI, la agrupación de Jordi Savall.

Finalmente, la canción en occitano “A chantar m’er de so qu’eu no volria” de Beatriz de Día, la única pieza trovadoresca de autoría femenina cuya música sobrevive intacta, aún respira arrebatadora, pasional y trágica, con la voz original de la trobairitz sonando gracias a las programaciones.

Rocío Guzmán y José Torres pasan en “La virtud en el aire” una prueba clave para la música vocal de cualquier tipo. Y conocedores de lo que están cantando, y con respeto absoluto, conducen al oyente hacia las raíces de su propia cultura. Todo un ejercicio de admiración y estudio, producido por ambos artistas en colaboración con Gestora de Nuevos Proyectos Culturales.

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