El cantautor barcelonés Biel Martí presenta La verema, su quinto álbum de estudio y probablemente el trabajo más maduro y sólido de su trayectoria. Un disco que recoge los frutos de los años y los transforma en trece canciones que miran a la vida de frente, sin filtros ni artificios.

Acompañado por una banda completa, Martí da un paso adelante en su sonido y se acerca con naturalidad a los territorios del rock americano, dejando atrás —aunque sin renegar— la etiqueta folk que lo había acompañado durante años. El resultado es un álbum más robusto, con guitarras eléctricas que respiran amplitud y un pulso narrativo que recuerda a la serenidad de Tom Petty o al intimismo contemporáneo de Jason Isbell.

Pero el verdadero músculo de La verema está en sus letras. Menos viscerales que en trabajos anteriores, aquí Martí se muestra más reflexivo y autocrítico. Las canciones orbitan alrededor de temas universales como la soledad, la adicción, la redención, el agradecimiento y la muerte, entendida no como un final trágico, sino como un recordatorio constante del valor del tiempo.

E álbum se sostiene sobre un delicado equilibrio entre intensidad y calma. Las guitarras eléctricas conviven con los violines de Clàudia García-Albea, que recorren el disco como una segunda voz emocional, mientras la guitarra acústica del propio Martí aparece y desaparece con elegancia, reservándose para momentos de especial intimidad en canciones como El quadern o Les sis lletres del teu nom.

Producido por David García y grabado junto a músicos de confianza como Andreu Moreno en la batería, el álbum también abre la puerta a nuevas texturas con colaboraciones como Andrea Puig Doria (Ginestà) o Isabel Archs (Ölivias), ampliando el paisaje sonoro sin perder la esencia narrativa del proyecto.

La verema —la vendimia— funciona aquí como metáfora perfecta: una recolección de experiencias, errores, alegrías y cicatrices convertidas en canciones. Puede que no sea un disco pensado para bailar, pero sí para detenerse un momento, mirar atrás y entender que la vida también se celebra desde la calma, la conciencia y la gratitud. Un álbum que, bajo su tono reflexivo, es profundamente vitalista

Contratación
biel.marti.elias@gmail.com

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