La banda madrileña The Leggins aterriza en El Mundo de Tulsa con las ideas claras y el volumen alto. Su EP debut, La oportunidad, no es solo una carta de presentación: es una declaración de intenciones. Cuatro temas que condensan su identidad sonora, donde el rock alternativo se mueve entre la contundencia y la emoción sin perder el pulso melódico.
Dentro del trabajo sobresale Verso de ilusión, un corte que funciona como auténtico eje del proyecto: guitarras con garra, una base rítmica sólida y una voz que no se esconde, que empuja y conecta. Pero si algo define a The Leggins es su vocación de directo: canciones pensadas para el escenario, para crecer frente al público y convertir cada concierto en una experiencia compartida.
Con la presentación oficial del EP el pasado 17 de abril en la Sala Aperitoche, la banda da el primer paso de un camino que apunta más allá del circuito madrileño. Hoy hablamos con ellos sobre su sonido, su presente y todo lo que está por venir.
1. La oportunidad es vuestra carta de presentación. ¿Qué queríais transmitir con este primer EP y qué define el ADN de The Leggins?
No se trata tanto de una cuestión intelectual, de querer transmitir o decir algo al mundo. Simplemente, si hay algo que transmitir, es que todo debe hacerse disfrutando y sin presión.
2. Verso de ilusión suena a himno desde la primera escucha. ¿Cómo nace esta canción y por qué creéis que representa tan bien vuestro proyecto?
“Verso de ilusión”, podríamos decir, es casi un concepto más que una canción. Es una versión castiza de La chica de Ipanema: ver pasar cada día a esa chica, el deleite, la belleza, la contemplación… Vivir sin pensar y pensar en vivir. Posiblemente, eso sería nuestro ADN.
3. Vuestro sonido mezcla intensidad y melodía dentro del rock alternativo. ¿Qué influencias —clásicas o actuales— han sido clave en este primer trabajo?
Led Zeppelin.
4. Dentro de la escena actual, ¿qué bandas emergentes os están llamando la atención y creéis que merece la pena seguir de cerca?
Aunque suene a perogrullada, la música es música y, por ello, cualquier persona que se suba a un escenario y se enfrente a cualquier tipo de género musical merece ser escuchada y seguida.
5. Hoy en día las listas de Spotify pueden impulsar (o condicionar) una carrera. ¿Cómo vivís esa relación entre algoritmo y autenticidad artística?
De una manera tranquila; no nos condiciona.
6. Como banda que apuesta por el directo, ¿qué puede esperar el público de vuestro concierto en la Sala Aperitoche? ¿Qué diferencia a The Leggins sobre el escenario?
Lo decimos en la letra: “Quiero sentir”. La diferencia es vivir sin pensar, pensar en amar.
7. La inteligencia artificial está entrando también en la música. ¿La veis como una herramienta útil, una amenaza o algo que aún está por definirse?
Hay que tener una mentalidad abierta ante todo lo que sucede y, sobre todo, tener en cuenta que esto ha llegado para quedarse. De una manera u otra, será una herramienta que en unos años será completamente normal en la música. Ahora puede haber cierta resistencia, pero todavía queda mucho camino por recorrer: estamos solo empezando.
8. Si tuvierais que recomendar tres canciones (vuestras o no) que definan vuestro momento actual como banda, ¿cuáles serían?
El EP entero define el proyecto.
9. En vuestras letras se percibe una carga emocional importante. ¿Qué papel juegan el amor y las relaciones en vuestra forma de componer?
El amor es una parte esencial del ser humano, así que siempre vamos a plasmar, de una manera u otra, aquello que nos sucede o aquello que, en cualquier caso, puede influirnos.
10. Estáis dando vuestros primeros pasos con este EP. ¿Cómo imagináis el futuro de The Leggins a corto y medio plazo?
Creando, dando conciertos, dando lo mejor de nosotros y, sobre todo, entusiasmando a la gente.
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