En un momento donde la industria parece exigir filtros, algoritmos y fórmulas, 57 grados lanza su sexto álbum como quien enciende una bengala en plena oscuridad. Rüidø no busca likes: busca herirte un poco y que agradezcas el golpe. Con dos décadas de trayectoria, esta banda madrileña sigue rugiendo desde las entrañas, haciendo del rock una forma de resistencia y de la canción, un acto de sinceridad brutal. Hoy hablamos con Míchel, Txema y Dan sobre el presente crudo, el futuro incierto y ese ruido que aún nos recuerda que estamos vivos.
1. Empecemos por el corazón de todo esto: Rüidø. ¿Qué querían decir con este disco y qué sienten que dice por sí solo al escucharlo sin contexto?
Txema: El disco creo que se explica por sí mismo, es un grito. Vivimos un momento definido por la batalla por la atención y la saturación de mensajes. Es para estar más que harto. El postureo se impone a la realidad y, lo que es peor, a la música. Combatimos el ruido con Rüidø, con rock, con un discazo que tienes que escuchar de principio a fin.
Dan: Hay un hilo narrativo que une todo el disco y que no ha surgido de manera consciente. Al igual que cuando hablamos de periodos históricos pretéritos y les damos nombre porque desde nuestra perspectiva tienen cosas en común, aquí nos hemos encontrado con una colección de canciones que han ido surgiendo poco a poco en el local y que, tras verlas en conjunto, nos hemos percatado de que existía ese hilo común muy claro.
Michel: Para mí Rüidø es una foto de este momento concreto en el que la realidad y las noticias nos lo pone muy, pero que muy fácil. Por contra de lo que aparece en la portada del disco, en la que hay que detenerse para captar el detalle (gracias Txuma!!), es una foto clara y nítida que solo te pide un rato de tu atención.
2. Después de seis álbumes, ¿cómo ha evolucionado vuestro concepto de “rock”? ¿Sigue siendo rebelión, refugio, terapia…?
Dan: Para nosotros el rock es una música de mezcla, una música bastarda, de algo que es lo contrario a la pureza, que es una amalgama de muchos sonidos, una especie de cajón de sastre en el que nos movemos sin atarnos a un solo asidero. No te diría que somos inclasificables, pero creo que no encajamos en un solo sitio.
Txema: Cada vez más, el rock es resistencia, y ahí andamos, resistiendo, y sin encasillarnos, que es lo difícil. Ojalá el rock siga siendo rebelión, refugio y terapia, especialmente ahora que para la mayoría la música no es más que entretenimiento.
Michel: Pues ha sido un poco la realidad y hacia donde nos lleva la industria musical lo que haya hecho transformar ese concepto de rock hacia algo más de resistencia y cabezonería. “Ah…que ahora solo se escuchan singles, pues toma: un disco… y con letras para escuchar de cabo a rabo”.
3. Venís de dos décadas en el circuito. ¿Cómo veis hoy el panorama musical para las bandas emergentes que apuestan por el rock en un entorno dominado por el pop y lo urbano?
Michel: Si hay circuito, cuesta verlo, la verdad, y de entrar ya ni hablemos. Comparado con años atrás, donde no costaba tanto colocarte en un bar o en una sala pequeña, ahora es algo parecido a Los juegos del hambre, donde todo hay que hablarlo con muchos meses de antelación. Se ha perdido el factor sorpresa, que había antes, de que puedan salir bolos de manera más espontánea.
Txema: El circuito tiene ya pinta de mini scalextric. Fuera de los grandes recintos cada vez hay menos hueco para la música original, en cualquier género. Hay que dar con el poco público que aún le tiene aprecio a descubrir nuevas canciones, que no es mucho. La mayoría está con la nostalgia a vueltas y eso es un problema de futuro para todos.
Dan: Parafraseando al disco de Supertramp: ¿Circuito?, ¿qué circuito? Creo que, si bien es cierto que cuando empezamos había más lugares para tocar, no hablaría de un circuito, al menos no para una banda como 57 grados, que somos una amalgama del rock.
4. Las listas de Spotify, los algoritmos, las playlists… ¿os afectan, os ignoran o las usáis a vuestro favor?
Txema: Empiezo citando a María del Monte: “La música ahora es una fórmula de pago: pagas y te escuchan; no pagas y no te oyen”. El que diga que no afectan, miente o ha pagado un dineral para que le promocionen. Las plataformas tienen la llave de lo que hay que oír o no, y al final priman sus ingresos. Es agotador, porque el músico pasa un 5% de su tiempo haciendo canciones y un 95% luchando contra monopolios poco transparentes. Los algoritmos a veces nos ignoran y a veces no, según les da. Dicho esto, si estás leyendo esto, búscanos, síguenos, métenos en listas, comparte y todo eso, por si sirve de algo.
Michel: Qué remedio nos queda más que intentar jugar a saber o adivinar por dónde sopla el viento del algoritmo.
Dan: Las métricas nos hacen gracia, pero no les damos mayor importancia, con lo que pagan las plataformas de reproducción, no nos da ni para un café entre los tres. Está bien que te conozca la gente, pero la visibilidad no paga el local de ensayo ni las facturas.
5. Hay mucho de amor y vida en este disco, pero contado desde el lado áspero. ¿El amor para 57 grados es siempre con cicatrices o hay espacio para lo luminoso?
Txema: Esto igual sorprende, pero nunca hemos escrito sobre el amor tal cual, aunque lo parezca. Si lo parece, es porque es metáfora de algo y a lo mejor no se ha entendido, jajaja.
Dan: Estoy con Txema, me acuerdo de que en el primer disco nos decían que había un tema sobre una ruptura y, en realidad, hablaba sobre las hipotecas, jajaja. A veces las metáforas, y cualquier creación humana, son el monstruo de Frankenstein de la novela de Mary Shelley.
Michel: Dejamos lo luminoso para Hakuna y compañía 🙂
6. ¿Cuáles son las influencias que siguen vivas en vuestra música hoy, y qué artistas actuales os inspiran aunque no tengan que ver con el rock?
Michel: Pues somos tres y, aunque coincidimos en muchas cosas, el background es muy diferente y eso nos da mucha riqueza. A mi me influye mucho a la hora de tocar la batería lo que esté escuchando en ese momento y, aunque sea tangencialmente, intento que esté presente de alguna manera. Por ejemplo, en este disco hay toques a lo Charlie Watts, pero el bombo y caja de Falta rock and roll están copiados de Dave Grohl.
Dan: Como dice Mich, coincidimos en muchas cosas, pero son las diferencias las que enriquecen nuestra música, por ejemplo en Vente conmigo hay cosas del rock instrumental de los primeros 60, pero a la vez te encuentras con algo de bandas más actuales como Vulfpeck. Hay bandas y música que me gustan y escucho de manera recurrente, como pueden ser Led Zeppelin, Beatles, Who o Cream dentro del rock, pero también otros rollos como Vangelis, John Williams, Davis o Coltrane. Por otro lado, llevo meses escuchando mucho al grupo de hip hop norirlandés Kneecap o a los irlandeses Fontaines DC, también he estado escuchado mucho últimamente a Ludwig Göransson, en concreto la banda sonora de Oppenheimer. Variopintismo musical.
Txema: El abanico es amplísimo, Cream, Gov’t Mule, Led Zeppelin, Rosendo, Barricada, Los Deltonos, The Black Crowes, 091, Lagartija Nicky todos los grandes del rock con los que uno aprende. A mí, de lo más reciente, Zalomon Grass o The Electric Alley.
7. El directo ha sido siempre una parte esencial de vuestra identidad. ¿Qué tiene un concierto de 57 grados que no se puede captar en una grabación?
Txema: La arruga es bella, lo bueno del directo son las imperfecciones, lo imprevisto, lo que nos hace seres vivos. Dicho esto, Rüidø refleja muy bien el espíritu del directo. Esto lo hemos podido confirmar además tocando en vivo, el 28 de junio estuvimos presentando el disco en el Teatro Eslava de Madrid, dentro de un evento privado, y la cosa funcionó de maravilla.
Dan: Como dice Txema, en este disco hay mucho de directo, de hecho la base la grabamos los tres a la vez para que tuviera esa vida que tienen los directos, con miradas, gestos y reacciones a lo que está haciendo el otro.
Michel: Que en directo lo mismo aún vamos más rápidos que en el disco también puede pasar.
8. En estos tiempos de inteligencia artificial y creación automática, ¿qué papel creéis que tiene lo humano, lo imperfecto, en una canción de verdad?
Txema: Todo, no te fíes de quien no se equivoca nunca.
Michel: Aquí es que los tres tenemos formación humanística y este tema nos toca la patata. Más que nunca es el momento de reafirmar el valor en lo artesanal. Da igual que sea podando bonsáis, haciendo crochet o amasando pan. Es ahí donde hay que estar dando guerra a la máquina.
Dan: Rage Against the Machine siempre me han gustado mucho, jajaja.
9. ¿En qué momento está ahora 57 grados y hacia dónde sentís que os está llevando todo esto? ¿Hay planes, hay vértigo, hay calma…?
Txema: El momento es bueno, como contaba antes, pudimos presentar el disco en el Teatro Eslava y las reacciones fueron mejor de lo esperado. Hay planes, aunque lentos. La resistencia no se lleva bien con la urgencia. Aunque ya hemos podido tocar el disco en directo, no será hasta el otoño y el invierno cuando empiecen realmente los conciertos, ya os iremos informando. Hay ya alguna fecha cerrada, pero no somos Bad Bunny, no las vamos a adelantar a lo bestia, aunque yo me iría reservando el 23 de octubre. Os lo contaremos a tiempo. Mientras, estamos abiertos a todo tipo de propuestas.
Michel: Seguro que alguna cosa así un poco fuera de lo común este año sucede además de las presentaciones. “Y hasta ahí podemos leer”.
Dan: Pues estamos en un momento muy bueno, este es el disco más redondo que hemos hecho, valga la redundancia, jajaja.
10. Para cerrar: recomendadnos tres canciones (propias o ajenas) que expliquen quiénes sois, cómo sonáis y por qué hacéis lo que hacéis.
Txema: Recomiendo una de las últimas, Gorro de papel, por ser difícil de encasillar, que es básicamente lo que somos, un grupo al que nadie relaciona con una etiqueta concreta del rock cantado en español. Esto hoy en día es un problema, a la gente le gusta el orden. Falta rock and roll. Igual a los Leño les pasó lo mismo en los 70, ni de la Movida, ni de los heavies, ni de nadie. Seguimos buscando nuestra tribu.
Michel: Yo diría una del primer disco que se titula Sólo escucho blues. Representa muy bien lo humanos e imprevisibles que somos (chúpate esa algoritmo) …porque no es un blues (bueno, vale…hay un homenaje a Hendrix al principio)
Dan: Pues por variar me voy a quedar con una de otro grupo, me quedo con el tema The Four Horsemen del disco 666 del grupo griego Aphrodite’s Child. Elijo este tema porque hay algo que nos interesa mucho en 57 grados que es el uso que hacen del claroscuro musical en este tema, es algo que pusimos en práctica de manera muy clara en el tema Ya te lo advertí de nuestro disco De andar por casa, ese que íbamos a entrar a grabar el 16 de marzo de 2020 y que tuvimos que grabar desde casa por motivos de sobra conocidos.
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