Hoy tenemos el placer de conversar con QAM Project, el proyecto personal de Quique Alcalde, un artista que está marcando su propio camino dentro del panorama indie nacional con una propuesta honesta, emocional y profundamente humana. Con un nuevo disco recién salido del horno, QAM Project se presenta como un viaje sonoro que, desde una perspectiva instrumental, explora temas universales como el amor, la pérdida, el paso del tiempo y la búsqueda de sentido en medio del caos.
Con influencias que van desde el indie clásico hasta la electrónica más íntima, y composiciones que nacen desde un enfoque muy personal de la sonoridad de su bajo eléctrico, el nuevo trabajo de Quique Alcalde no solo invita a escuchar, sino a sentir. En esta charla, hablamos del proceso creativo detrás del disco, de cómo ve el presente y el futuro de la música, del papel que juega la tecnología (incluida la inteligencia artificial), y de cómo las bandas emergentes están reescribiendo las reglas del juego.
1. Empezamos por lo más reciente: acabas de lanzar un nuevo disco. ¿Qué representa este trabajo para ti y cómo ha evolucionado QAM Project desde sus primeras canciones?
No ha sido algo planeado desde el principio pero, de alguna forma, este disco, ‘Impermanencia’, viene a cerrar una trilogía que empezó en 2021 con ‘Tatas’ y siguió en 2022 con ‘Solo Paz’. Los tres están muy unidos entre sí porque tanto en lo musical como en el resto de aspectos (diseño, color, enfoques…) representan una evolución y un cambio personal muy importante en estos años, desde un momento en mi vida en el que toqué fondo a diferentes niveles y tomé varias decisiones drásticas para salir de él, hasta el actual, del que solo puedo decir que ojalá se prolongue en el tiempo. La evolución de la música de estos discos es la banda sonora de ese proceso personal.
Este último trabajo es muy especial, con mi familia y mis personas queridas muy presentes, mis amigos tocando en él… siento que hay grandes vibraciones en sus canciones y mucha, mucha luz. Lo veo como un homenaje a la oportunidad de cambio, y a las personas que me han acompañado en el proceso. Y musicalmente, también creo que hay una evolución clara desde los otros discos, a nivel tanto de ideas como de sonido y ejecución. Este disco es fruto de un momento que siento con mucha intensidad y claridad y en el que me he dado el placer de la libertad para hacer la música que quería.
2. ¿Cuáles eran tus expectativas antes de lanzar el disco y cómo ha sido la respuesta del público hasta ahora?
Como músico, mi actividad principal en estudio y escenarios se desarrolla en diferentes proyectos en los que participo, en la actualidad el Bass in a Voice Trío, Sirens Please y Bittercalvo; por eso, la principal expectativa para este disco tan personal era hacer algo con lo que verdaderamente disfrutara yo, al margen de otras consideraciones, y dejando en segundo plano cuestiones como la difusión o el impacto posterior. Lo cierto es que, una vez en el aire, el feedback está siendo muy positivo, con lo que estoy muy contento.
3. ¿Qué papel juega lo personal y lo emocional en tu forma de componer?
Diría que es el eje fundamental que mueve todo. Mi música es instrumental pero todas las canciones tiene alma y corazón, y han salido de algún momento de mi vida o de alguna persona. Hay canciones sobre mis hijas, mis padres, mi familia, mi proceso de evolución personal de estos años… para mí al menos, son muy especiales. A falta de letras cantadas, los títulos dan el contexto.
4. El disco tiene un sonido muy cuidado. ¿Qué influencias musicales y estéticas han estado presentes durante el proceso de creación?
¡Gracias por el comentario! Yo estoy encantado con el sonido que hay y creo que es oportuno decir que gran parte de culpa la tiene el maestro Javi Rojas, desde su estudio Meca aquí en La Rioja, donde grabo toda mi música. Creo que es uno de los grandes de este país, y tengo la suerte de tenerle cerca y de que sea mi amigo.
Mi forma de expresión es el bajo eléctrico, mi instrumento, al que llevo aquí a un papel más melódico, algo más alejado de su rol habitual. Integro diferentes efectos y luego algunas partes las toco con sintes y bases, aunque todo surge del bajo. En cuanto a las influencias, creo que hay bastante variedad, diría que hay mucho de funk, mucha melodía pop e indie, y también cosas de rock, de jazz, de lo-fi, y cada vez más de electrónica.
5. Como artista dentro del mundo indie, ¿cómo ves la escena actual? ¿Sientes que hay más espacio para propuestas sinceras y personales como la tuya?
Supongo que la cuestión del espacio depende un poco de las expectativas de cada cual como creador y de sus motivaciones como consumidor de música. Espacio creo que hay para todo el mundo, y pienso que quizá lo que se eche más en falta sea una cultura de consumo de música más basada en la curiosidad por el descubrimiento. Hay que agradecer muchísimo en este sentido la implicación que tenéis actores como El Mundo de Tulsa, apostando por ese camino “largo” de fomentar ese interés por buscar y descubrir.
A mí me encanta rebuscar en todos lados, hasta encontrar música nueva e inspiradora, y escucho a menudo cosas con escasa difusión mediática, que sin embargo, en mi opinión, son proyectos increíblemente interesantes y protagonistas indispensables en mi día a día.
6. Las listas editoriales de Spotify parecen ser un objetivo clave para muchos músicos. ¿Cómo gestionas esa presión y cómo afecta a tu estrategia como proyecto independiente?
Como comentaba antes, en mi caso la parte de la difusión de mi música no se encuentra entre mis prioridades por el momento, así que no he profundizado en esto.
7. ¿Cómo estás viviendo la preparación de los conciertos? ¿Qué podemos esperar de los directos de QAM Project?
De momento he hecho alguna cosa en solitario, y podría decir que estar solo en un escenario es una experiencia brutal. Estos tres discos no estaban pensados inicialmente para llevarlos a un escenario y esta no ha sido una prioridad; si bien estoy trabajando en un proyecto que, si todo va como espero, sí va a ir pensado en el directo con un banda y llevará parte de esta música y otra nueva que estoy componiendo. Estoy muy ilusionado con ello.
8. La inteligencia artificial se está colando en muchos procesos creativos. ¿Qué opinas de su uso en la música? ¿Te interesa o te incomoda?
Es una buena pregunta. La IA se está “colando” en todas partes poco a poco, y nos va a cambiar seguramente nuestra forma de vida. En cuanto a la música, o cualquier otra forma de arte, yo lo veo claro en el sentido de que la IA “solo” es capaz de copiar, muy bien por cierto, pero no sabe hacer cosas nuevas. De los artistas depende el dar un paso más para innovar y seguir creando cosas nuevas, y en la mano del público está el saber apreciarlo y diferenciarlo.
9. ¿Qué otras bandas o artistas emergentes te están sorprendiendo últimamente y crees que merecen más atención?
Sin salir de mi tierra, La Rioja, recomendaría con los ojos cerrados a Messura, una bandaza que merece la pena escuchar y descubrir, aunque ahora están de parón (ojalá no definitivo). Y por citar otro, hace poco he descubierto a Aciz, una voz que me está resultando francamente interesante.
10. Para terminar, recomiéndanos música: ¿qué estás escuchando ahora mismo y qué discos te han marcado en este último tiempo?
Ahora mismo estoy escuchando a un trío sueco brutal llamado Dirty Loops, a los que sigo desde hace unos años, hacen una mezcla salvaje de funk, rock, jazz, música disco… Escucho también últimamente a los Nerve, el trío de acid jazz que lidera el batería Jojo Mayer; y un productor británico llamado Bonobo, que fusiona instrumental con electrónica, concretamente su disco ‘Black Sands’, que ya tiene unos años y lo estoy disfrutando muchísimo. También suelo escuchar metal, y ahora mismo estoy con los ultra divertidos Electric Callboy y con los Slaughter to Prevail, en la onda más extrema. Y para los más cafeteros, mis referente a día de hoy con el bajo eléctrico son gente como Janek Gwizdala, Anthony Jackson, Adam Ben Ezra, Alain Caron, Vincen García o Andrés Rotmistrovsky.
Contratación
ealcaldemar@gmail.com
