Begoña da un paso decisivo con Lunar, su primer EP y carta de presentación definitiva de un proyecto que se construye desde la honestidad emocional y la búsqueda de identidad. En el centro del trabajo se sitúa “Celeste”, pieza clave que define el tono del conjunto y actúa como eje narrativo de esta etapa.

Lunar funciona como un ejercicio de apertura total: un disco donde la artista se muestra sin filtros, explorando sus procesos internos con una sensibilidad que convierte lo íntimo en algo compartido. La metáfora es clara: conocerse tanto como para reconocer cada “lunar”, cada detalle que conforma quién eres.

En lo sonoro, Begoña se mueve dentro de un pop alternativo contemporáneo, con una producción cuidada que acompaña y potencia el discurso emocional. El trabajo conjunto con Oriol Planas y Roger Argemí, junto a la propia artista, da lugar a un sonido cohesionado, delicado y en constante evolución.

Más que un debut, Lunar representa un cierre de etapa y, al mismo tiempo, un punto de partida. Begoña no solo presenta sus canciones: presenta su universo. Y con un nuevo álbum ya en desarrollo, deja claro que este primer capítulo es solo el inicio de un recorrido que apunta a crecer en profundidad y personalidad dentro de la escena actual.