Yanara Espinoza, al frente de Papaya, regresa con “Oro”, un disco magnético y profundamente emocional que convierte el llamado “ritmo canario” en un lenguaje íntimo, nocturno y lleno de matices. Con un sonido más guitarrero, contundente y expresivo, Papaya firma su trabajo más ambicioso hasta la fecha: una bitácora sentimental donde conviven deseo, duda, hedonismo y belleza, consolidando a Yanara como una de las voces más personales y elegantes del panorama actual.

1. “Oro” se siente como un diario emocional muy honesto. ¿En qué momento vital nace este disco y qué necesitabas contar ahora que quizá antes no podías?

El amor y el sexo mueven el mundo pero no son suficientes. Este disco es más una observación y escucha de sentimientos tanto ajenos como personales que me han rondado estos últimos años y veía necesario contar y encarnar.

2. El amor, la vida cotidiana y las contradicciones humanas atraviesan todo el álbum. ¿Qué lugar ocupa hoy el amor en tu forma de escribir canciones?

El amor en cualquiera de sus vertientes para mí es súper importante y por suerte fui criada con mucho amor y es muy necesario que no olvidemos esto. También he visto mucho amor de las personas entre ellas, de ellas hacia el mundo y hacia el arte.

Antes hablaba más de amor pasional porque estaba en un momento más juvenil y popero.

La vida de ciudad en Madrid y las nuevas experiencias, las historias que me contaban o sucedían sin más, pero ahora estoy más conectada con la oscuridad del ser humano que es tan común como hablar de amor.

El amor hacia la música es lo que me ha inspirado siempre a la hora de escribir canciones.

Voces y melodías suenan siempre en mi mente. Hay un fenómeno curioso en el arte de crear que me enamora más que cualquier cosa.

3. Papaya suena más guitarrera y más poderosa en directo. ¿Pensaste “Oro” desde el principio como un disco para el escenario?

Por supuesto, buena observación y muy cierta. Decidí hacer un disco más rockero regresando a mi infancia y gustos verdaderos, vengo del rock aunque aun puedo subir más las revoluciones y el volumen. Y que tener a un gran batería en este disco ha hecho que todo tome un tono más cañero y enfocado al directo.

4. Hablas de oscuridad sin dramatismo, casi como un refugio natural. ¿Crees que estamos aprendiendo a reconciliarnos con nuestras sombras?

Totalmente, creo que el humano siempre debería estar reconciliado con la parte oscura y no luchar contra lo natural y evidente, sino es formar parte de esa oscuridad, perder el miedo y contarla de la mejor manera posible para que haga una bonita armonía con “La Luz” o cualquier buena intención. Nos han criado con mucho miedo y admitir y pertenecer a la oscuridad, hablar de ella y contarla es un gran paso para alcanzar esa deseada tranquilidad que se acerca bastante a la felicidad.

5. En una época dominada por algoritmos y listas de Spotify, ¿cómo vives la relación entre crear desde la intuición y existir dentro de la industria digital?

Hago los protocolos porque no me queda otra, al igual que tener móvil porque es necesario para trabajar; pero me parece todo bastante timo e innecesario. Creo que las tecnologías han hecho una transformación demasiado rápida y agresiva para la que no estamos preparados y se está perdiendo mucha autenticidad, criterio y la posibilidad de dirigir nuestra propia música, nuestras intenciones y creaciones.

6. ¿Sientes que la inteligencia artificial puede llegar a influir —para bien o para mal— en la creación musical y en el futuro de los discos?

Creo que la inteligencia artificial es como los diccionarios o enciclopedias de antes pero resumidas e inmediatas. No está mal, pero lo difícil es saber usar la IA de una forma respetuosa, y no querer implantar que lo nuevo es mejor que lo antiguo ni viceversa. Como herramienta para un camino me parece bien, pero opino que no se debería perder de vista las capacidades humanas y combinar ambas posibilidades. La tecnología avanza super rápido y ni siquiera hay regulación ni formación suficientes para proteger tal libertad desmesurada sin control ni filtros.

7. Mirando al presente y al futuro de Papaya, ¿te imaginas siguiendo el formato álbum o explorando otras formas de publicar música?

Hemos probado ambas posibilidades y ambas son complejas y sometidas al azar.

Nunca se sabe qué puede ganar ni cómo va a ser mejor ni peor porque todo varía y muta a pasos agigantados. 

Lo que sí veo y siento en cualquier estilo, es que cada vez la música se consume más que se escucha y de forma rápida e interesada. Está convirtiéndose todo más en una empresa y en mover dinero que en transmitir sentimientos o apoyar y creer en la música.

8. “Oro” nace rodeado de nombres muy concretos en la producción y el colectivo. ¿Qué importancia tiene para ti trabajar siempre con un equipo cercano y con los mismos cómplices creativos?

Pienso que los que permanezcamos juntos es porque tiene que ser así y funciona. Para mí siempre mandan las canciones, no solo las personas. Creo en mi equipo y en el trabajo que hacen y siempre estaré agradecida de estar tan bien rodeada. Aportan su talento, amor y tiempo ante la adversidad y me entienden como persona y personaje.

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